viernes, 4 de mayo de 2012

Betelnut Radio, welcome to the islands

No soy muy amigo de los programas musicales en la radio. Normalmente no tratan de la música que más me llama y, además, si una canción no te gusta no puedes evitar tragártela a la espera de la siguiente. Luego me pasé a las emisoras online y encontré alguna interesante, más específica, si bien la falta de costumbre hacía que las olvidase al cabo de los días. Pero todo eso es pasado. Todo cambió desde que conocí Betelnut Radio, una emisora online guamesa dedicada, exclusivamente, a la música contemporánea hecha en islas tropicales. La mayor parte de las canciones proviene de islas del Pacífico anglófono (Guam, Samoa, Filipinas, Hawái, Nueva Zelanda...), pero también se escuchan sonidos jamaicanos o de la Polinesia Francesa. Algunos grupos son relativamente conocidos por la masa, como Eddy Grant, Te Vaka o Anuhea, pero otros muchos son artistas locales de los que no hay ni rastro por internet.


La selección musical es buenísima, a veces genial, pero hay más: tiene aplicaciones para móviles; todos los temas, y su información correspondiente, están en una base de datos que puedes consultar y finalmente, lo mejor de todo, es que puedes hacer peticiones de canciones con dedicatoria incluida. Mal empezamos la época de exámenes.

Orchestre Boulaïd (Músicas de gasolineras del mundo II)

Este año los Reyes Magos han venido escasitos, lógicamente. La crisis se deja notar. Supongo que habrán dado el finiquito a algunos camellos y que habrán declarado la suspensión de pagos a los pajes. Además, puede que se vieran obligados a soltar lastre al saltar algunos de los muros, de metros y metros de altura, que salpican toda Palestina. Atrás habrán dejado Iraq, que tampoco se puede decir que estén las cosas tranquilas por allí. A pesar de tanto inconveniente, me han traído un CD de música popular marroquí, de un grupo llamado Orchestre Boulaïd. Aunque escuchar el disco entero de una vez resulte un poco monótono, es una pieza muy apreciada mi colección.


Una de las cosas que más me sorprendieron de mi estancia en Marruecos hace unos años fue lo revitalizado que estaba el sector discográfico. Allí no hay Ares ni descarga directa. Eso sí, ¡los discos cuestan 2€! Y si te llevas 10 unidades a 1.5€. Con esos precios evidentemente nadie se puede plantear siquiera adquirir  una grabadora, en el supuesto de que tengan ordenador, o arriesgarse a comprar un cedé pirata (he de decir que también probé la experiencia top-manta con pésimos resultados). Las tiendas y puestos de música original abundan en los centros de las ciudades. Y cuando digo "abundan" me refiero a que, en el centro de una ciudad como Tánger, existen decenas de ellas. No estaría de más analizar qué se ha hecho mal en España para que el mercado de la música esté en fase terminal. Aunque cuando vi el caso de Marruecos, me quedó perfectamente claro.

domingo, 29 de abril de 2012

La música de Esra Tatlıkan

Hace unos años vino a mi ciudad una chica turca de Erasmus. Aunque no tuve relación con ella teníamos varios amigos comunes, y fue en el Facebook de uno de ellos donde descubrí que se dedicaba a colgar preciosas canciones en internet, donde parece que se ha hecho un hueco. Se llama Esra Tatlıkan, y tiene canciones muy bonitas. No sé si son composiciones propias y tampoco sé de qué habla en ellas, pero creo que os gustarán.





martes, 24 de abril de 2012

El blog Awesome Tapes From Africa se convierte en sello discográfico

No me suelen gustar los blogs de descarga. Suelen tener largos textos copiados que nadie lee en su busca desesperada del enlace. Hubo una época gloriosa, antes del cierre de Megaupload, en que este mismo blog estuvo apunto de convertirse en un mero directorio de enlaces web (sobre todo durante esa travesía en el desierto que es el comienzo de todo blog, el periodo en que aún tiene que definirse a sí mismo). Mi cabezonería evitó que así fuera. Quería escritos propios, con mayor o menor calidad, y una forma de mostrar la música que me gustaba sin necesidad de recurrir a la piratería como medio para ganar visitas.

Sin embargo, hay blogs de descarga que merecen la pena. Están normalmente escritos por melómanos y destinados a otros melómanos. Son gente que "ripea" sus colecciones, normalmente de temática muy concreta. Discos que ya sólo existen en el mercado de segunda mano o que es imposible encontrar en determinadas zonas geopolíticas y que, generalmente, poco o ningún beneficio reportan ya al artista. Además, casi siempre el "pirata" es un comprador de música habitual que acabará haciéndose con el disco si le gusta. Nada de éxitos de dos días y el "todo por la jeta es un derecho" que esgrimen algunos. 


Uno de estos blogs destacados es Awesome tapes from Africa (ATFA). Lo escribe el etnomusicólogo y pinchadiscos estadounidense Brian Shimkovitz, que hizo su tesis doctoral sobre el hip-hop de Ghana (sí es verdad es que hay gente pa tó). Shimkovitz cuelga en ATFA su colección de viejos y polvorientos cassettes de distintas partes de África, con una descripción y una petición de ayuda si la carátula aparece con caracteres no latinos (los alfabetos árabe y etíope son habituales en su bitácora). Además, el DJ se ha lanzado a la distribución de álbumes en colaboración con los artistas. El primero de ellos, de la maliense Nâ Hawa Doumbia, lo podemos comprar en distintos formatos, desde vinilos hasta descarga digital. Personalmente, me he decantado por el cassette, por ser la esencia de ese blog, a un precio de 12 dólares, gastos de envío incluido. Por la compra me han regalado una descarga digital de alta calidad, esencial en el mundo moderno, y ahora la puedo escuchar en el mp3. A pesar de esta nueva faceta mercantil, el blog sigue editándose normalmente y con el mismo formato de antaño, lo que para mí es un valor añadido.

Ahora ha sacado un nuevo álbum de un tal Bola, de Ghana. Suena genial, con ese sonidillo cutre y auténtico que es imposible de encontrar en la música con distribución internacional y que tanto me gusta. Por supuesto, me lo agenciaré también, y en versión cassette, como no podía ser de otra forma. Me gustan este tipo de iniciativas, creo que son el auténtico futuro del mercado musical: pequeñas ediciones, a precios razonables, destinadas a un público conocido y concreto y con unas ganancias absolutamente razonables que, aunque no te permitan liarte el tabaco con billetes verdes, sí que servirán como pago y reconocimiento a un trabajo bien hecho. Bravo, Brian.

sábado, 10 de marzo de 2012

Discografía de sólo un disco: ¿Para cuándo un nuevo trabajo de Ayub Ogada?

Me sorprende enormemente Real World Records. Es la discográfica más importante de cuantas han difundido las músicas de raíz en el mercado occidental. Numerosos artistas le deben su fama mundial: Nusrat Fateh Ali Khan, Geoffrey Oryema, Sheila Chandra... Sin embargo, llama la atención que algunos de los discos más bonitos y que más han gustado (sólo hace falta una pequeña búsqueda por internet) no hayan tenido, al menos, una secuela. Hay varios motivos por los que muchos artistas han dejado de sacar discos en la casa fundada por Peter Gabriel: Ali Khan, Martyn Bennett o Joi murieron de forma más o menos prematura; a Oryema se le fue la pinza y se sumergió en un pop comercial y un poco cursi que no pegaba en el WOMAD ni con cola y a otros, como Joseph Arthur, el sello británico se le quedó pequeño. De Mari Boine Persen sólo sacaron Gula Gula, aunque en esta ocasión desconozco el porqué de esa ruptura. La lapona siguió con su actividad musical en otras discográficas con gran éxito, pero no sé si fue falta de interés por parte de Gabriel and company o si Persen recibió mejores ofertas de otros sitios.


Sin embargo, han habido otros artistas que, después sacar sus discos con el sello del arcoiris, han desaparecido por completo del mercado internacional. Tres de estos casos me llaman especialmente la atención: Ayub Ogada, Abdel Ali Slimani y Ashkhabad. Tres nombres, tres álbumes. Tres de mis favoritos. De ellos, hemos tenido algunas noticias de Ayub Ogada, quien ha participado en proyectos colaborativos en Real World y cuyas canciones fueron utilizadas en la banda sonora de la película El jardinero fiel (The constant gardener). De Abdel Ali Slimani sólo sé que publicó Mraya, uno de mis discos de música árabe favoritos, perfecta combinación de innovación y tradición acorde con el sello rompedor que creo que es RWR. De él sólo sé que una de sus canciones -puede que de otro misterioso disco llamado Espoir- apareció en una compilación de Putumayo. Y qué decir de Ashkhabad. A este alegre grupo turcomano de música tradicional le debemos, simple y llanamente, una de las más bellas y románticas canciones jamás grabadas en Real World: Aysha, la octava pista de City of love. No hay ni rastro de ellos en la web, salvo un precioso disco que grabaron en Grecia con Melina Kana, que tuvo una repercusión sobre todo local. Por otro lado, he visto vídeos del cantante Atabay Chargulyyew (Atabai Tsharykuliev) haciendo música para bodas en su país, que ha sido siempre lo que le ha dado de comer.


No tiene pinta de que esta situación vaya a cambiar, en vista del giro musical que ha dado RWR. Para frustración nuestra. Imagino que sus motivos tendrán, al fin y al cabo es su empresa y se la follan cuando quieren. Pero no se puede obviar el hecho de que nos han dejado con la miel en los labios. Y, de todas formas, quién sabe, lo mismo esta queja llega a su destinatario por alguna vía (¿me escuchas, oh, Dios?).

martes, 6 de marzo de 2012

De compras por el Rastro de Madrid

Después de una noche de fiesta, nada mejor para espabilarse que un paseo por el Rastro de Madrid. No soy una persona madrugadora pero, a sabiendas de que la única forma de dedicarme tranquilamente al rebusque es ir temprano para evitar a la masa, me levanté a horas mundanas y a las 9 salí de la osera que mi amigo Saintwolf tiene en Tirso de Molina. Para un provinciano como yo, hay que aprovechar las escasas ocasiones en que uno va a Madrid con cierto tiempo.

El Rastro ha cambiado. La primera vez que lo visité, hace ya muchos años, era básicamente un magnífico sitio donde comprar quincallaría y mercancía esencialmente inútil. Al menos así es como lo recordaba. Ahora es un mercadillo donde los hippies y los vendedores de camisetas falsas de CR7 y Messi se han hecho un hueco importante. No es que esto sea malo, pero me gustaba más en su versión más castiza.

El Rastro no es un sitio donde conseguir música étnica sea algo sencillo. De hecho, es bastante complicado, pero con un poco de paciencia puedes mercarte alguna cosilla interesante. Curiosamente, en ningún puesto dedicado a la música encontré algo de mi interés. Cosa lógica, por otro lado. Los vinilos y los cedés eran mayoritariamente de música española: predominaban El Fary y Rocío Jurado y además no tenían un precio de ganga. En cambio, los viejos cassettes, amontonados en cajas y bolsas polvorientas, sí que eran más variados y al precio general de un euro la unidad. Me gasté 6 euros y me llevé 8 cintas entre las uñas.

Estas son las cintas que compré:

  • Olga Manzano y Manuel Picón, Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Gran cantata que mis padres tenían el CD, pero que me pareció interesante tenerla en un su formato original.
  • Johnny Clegg & Savuka, Heat, dust and dreams. Incluye la canción Osiyeza, que es una de las más conocidas del grupo.
  • Genesis, We can't dance. Es rock, pero me gusta Phil Collins.
  • Varios artistas, A celtic heartbeat Christmas. Muy bonita, canciones celtas para la navidad.
  • Inka Marka, Jatarishunchi Mashicuna. Una preciosa cinta de música cien por cien andina.
  • Eddy Grant, My turn to love you. Parece que no está en su discografía oficial. Imagino que será alguna edición recopilatoria exclusivamente española.
  • Adarve, Del coló de la tierra. Un grupo extremeño. La compré básicamente por la Jota de Quintana de la Serena, de la cual algunos de mis familiares tocaban al piano una versión parecida.
  • Jorge Cafrune, Jorge Cafrune. Una edición española de su disco de 1962.


Me sorprende cómo las cintas han quedado tan relegadas en el coleccionismo musical. Es verdad que no tienen la calidez de los vinilos ni la facilidad de uso ni la calidad de los cedés, pero creo que en toda musicoteca decente debe haber un pequeño apartado dedicado a este formato que tanto tiempo nos acompañó y que sirvió a tantas generaciones para iniciarnos en la música. Y aún más considerando el precio al que se pueden conseguir.

martes, 28 de febrero de 2012

Los Oscars de Hollywood y la música étnica

¿Pueden tener algo en común alguien que acude a festivales de música étnica y alguien que espera largas horas para ver a los actores del momento en la alfombra roja? En principio, y de forma bastante superficial, no. Sin embargo, son varias las bandas sonoras y canciones de grandes películas que incluyen elementos de la música de raíz, si no de música étnica. Muchas de ellas han sido muy aclamadas y algunas, incluso, premiadas con estatuilla. Parto de mi creencia de que los Oscar no son un gran retrato de lo que la gente considera mejor película, mejor actor o mejor banda sonora (a esto sólo se aproximan el festival de Venecia, Berlín, San Sebastián y cosas así), pero me acotaré a estos premios por ser los de mayor popularidad.

Un éxito rotundo relativamente reciente fue Slumdog millionaire que, de la mano de A.R. Rahman, se llevó entre otros los Oscars a la mejor banda sonora y a la mejor canción original (el fabuloso baile bollywoodiense Jai ho). Rahman ya ha pisado varias veces la alfombra roja, y su música en 127 horas y el dúo con Dido en If I rise, de la misma película, fueron también nominadas. Otra gran banda sonora de película ambientada en la India, Gandhi, se fue de vacío en esta categoría -lógico, si pensamos que Ravi Shankar y George Fenton tuvieron que competir con la mítica música de E.T. el extraterrestre, de John Williams-. La pieza "Discovery of India" ambienta la que es, para mí, una de las grandes escenas de la historia del cine "étnico".

La música de La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, fue compuesta por Peter Gabriel en colaboración con grandes estrellas del entonces emergente panorama de la world music. Fue nominada en los Golden Globe (Globos de oro) del 88, y tuvo un gran éxito que ayudó a popularizar a artistas como Baaba Maal o Nusrat Fateh Ali Khan. Otra canción de Gabriel es Down To Earth, de los créditos de Wall·E, que canta junto al Soweto Gospel Choir sudafricano y que perdió en la gala frente a Jai Ho, arriba mencionada. Más o menos relacionada con Peter Gabriel y su disquera Real World Records es la OST de El jardinero fiel, compuesta por Alberto Iglesias con la participación del keniata Ayub Ogada, que aporta temas viejos y de nueva creación a la lista de canciones.

De Iglesias es, por cierto, el tema principal de Cometas en el cielo, que suena tan arabesco como si la hubiera compuesto el mismísimo Mohamed Abdel Wahab. Siguiendo un poco con la temática árabe, creo importante destacar la ganadora banda sonora de Aladdin y sus bonitos temas, algunos tan arabescos como este de Arabian Nights. Otro musical importante sería El príncipe de Egipto, que no ganó en banda sonora pero se llevó el Oscar a la canción original, aunque ésta poco tiene que ver con la música étnica. Y no creáis que me iba a olvidar, no. Esta sí que no podía faltar. Lawrence de Arabia, con el gran Peter O'Toole. La más mítica de las bandas sonoras arabescas.

Qué decir de Tigre y Dragón, con esa música que nos transporta a montañosos bosques de bambú, o del sonido New Age de Lisa Gerrard que tan bien le viene a Gladiator. Otra banda sonora mítica, qué duda cabe, es la de Braveheart. Escuchando esas gaitas y viendo los heroicos y peludos rostros ensangrentados de Mel Gibson and friends daban ganas de salir a cortar cabezas unionistas. Casualidad o no, el mismo día que escribía esta entrada, la cantante de folk escocés Julie Fowlis publicaba este tuit en su cuenta de Twitter... ¿Tendremos nominación para el año que viene? No lo sabemos, pero en la gala de este año 2012 había una candidata que encajaba perfectamente en esta pequeña selección: el "opening" de Rio, compuesto entre otros por Sérgio Mendes o Carlinhos Brown. Competía con una única canción, la divertida "Man or Muppet" de Jason Segel y sus muppets o teleñecos, que le ha acabado arrebatando la estatuilla.




Pero cómo acabar este texto sin mencionar a una de las grandes bandas sonoras de nuestra infancia: la de El libro de la selva. La canción The Bare Necessities (Busca lo más vital, en su versión en español) fue nominada a mejor canción original. Este temazo de jazz al más puro estilo New Orleans no ganó. Sin embargo, no deja de sorprender que la mítica I Wan'na Be Like You (Quiero ser como tú), otra magnífica muestra de jazz sureño cantada por Louis Prima en el papel de Rey Louie, ni siquiera estuviera nominada. Creo que el tiempo ha puesto las cosas en su sitio y ahora es una de esas canciones inolvidables y llenas de ritmo que nos ha dejado la casa de Mickey Mouse... aunque la Academia no hiciera justicia con ella. El Rey León, Tarzán, La sirenita... son numerosas las películas Disney con grandes bandas sonoras "étnicas".

Esta es una compilación corta. Hay otras muchas películas con grandes bandas sonoras que han merecido nominaciones en los Oscars, pero es imposible nombrar y enlazar a todas sin volverse loco. Considerad esta lista lo que es, mi pequeña selección personal. Han habido muchas otras bandas, músicas y canciones que han adornado con un bonito ambiente étnico gran variedad de películas que, ni por asomo, han llegado a los Academy Awards, pero para ellas escribiré, en el futuro, otra entrada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Oema Lobi (Músicas de gasolineras del mundo)

Me encanta eso que llamo el rebusque. Lo de recorrerse tiendas de viejo es un arte que cada vez practica menos gente. La sensación que te invade cuando entras en una librería de libros usados y sientes el olor de miles de manos agarrado a esas páginas marrones y quebradizas es única. El tendero, hombre resabiado y conocedor, charla con la clientela de cualquier tema, sabedor de que no le vas a pillar y de que si lo haces -qué coño-, sabrá disimularlo con la soltura que dan años tras el mostrador. La conversación con los vendedores más jóvenes es, aunque corta y directa, más productiva para mí, probablemente por una mayor similitud debido a la edad.

Paseaba el otro día por Granada cuando decidí pulirme los diez eurillos que llevaba encima en Reciclaje, una de esas tiendas de libros-cómics-música de segunda mano. Es parada obligada cada vez que voy por aquella ciudad. Desde Gran Capitán, encaré hacia la calle San Jerónimo temeroso, como siempre, de que la puta crisis me haga encontrarme un día con un escaparate con la persiana metálica echada. Tienen una sección dedicada a las músicas del mundo que se renueva lenta pero continuamente. Allí he comprado buena parte de mi pequeña colección de vinilos.

Rebuscando entre los viejos discos, encontré uno bastante destrozado a un precio razonable. Un viejo sencillo, destrozado, de 45 rpm con 2 canciones por cara de Oema Lobi, que así se hacía llamar el grupo. El nombre y la raza y estética de sus integrantes me hizo suponer, erróneamente, que se trataba de una banda africana. Abrí los ojos como un queso cuando vi que en realidad que se trataba de un disco surinamés, editado por el sello flamenco Disco Amigo. A pesar de andar detrás de un disco del "famoso" Carlo Jones desde hacía tiempo, no tenía ningún álbum de este país y, como muestra, me interesaba tenerlo. No disponía de mucho tiempo y el giradiscos de la tienda estaba ocupado, así que hice algo a lo que ya había recurrido en alguna ocasión y siempre con buenos resultados: comprar a ciegas. Nada más llegar a casa encendí el equipo. En cuanto la aguja empezó a deslizarse suavemente por los finos surcos del disco, la habitación se llenó con la calidez de esta melodía:


¡Voilá! Se trataba de música kaseko, un estilo musical, en principio basado en la percusión, nacido en la Guyana holandesa. Había leído mucho de este género, pero nunca lo había escuchado.

No he encontrado nada de información sobre el grupo, aunque en YouTube se pueden escuchar muchas canciones suyas. A pesar de la aparente rareza y de la falta de información en linea, no puedo rendirme y he de convocar a los (pocos) lectores del blog para que, si saben algo, se animen y nos comenten sobre el grupo o sobre temas relacionados. Al fin y al cabo alguien tuvo que traerlo a España.