miércoles, 22 de febrero de 2012

Oema Lobi (Músicas de gasolineras del mundo)

Me encanta eso que llamo el rebusque. Lo de recorrerse tiendas de viejo es un arte que cada vez practica menos gente. La sensación que te invade cuando entras en una librería de libros usados y sientes el olor de miles de manos agarrado a esas páginas marrones y quebradizas es única. El tendero, hombre resabiado y conocedor, charla con la clientela de cualquier tema, sabedor de que no le vas a pillar y de que si lo haces -qué coño-, sabrá disimularlo con la soltura que dan años tras el mostrador. La conversación con los vendedores más jóvenes es, aunque corta y directa, más productiva para mí, probablemente por una mayor similitud debido a la edad.

Paseaba el otro día por Granada cuando decidí pulirme los diez eurillos que llevaba encima en Reciclaje, una de esas tiendas de libros-cómics-música de segunda mano. Es parada obligada cada vez que voy por aquella ciudad. Desde Gran Capitán, encaré hacia la calle San Jerónimo temeroso, como siempre, de que la puta crisis me haga encontrarme un día con un escaparate con la persiana metálica echada. Tienen una sección dedicada a las músicas del mundo que se renueva lenta pero continuamente. Allí he comprado buena parte de mi pequeña colección de vinilos.

Rebuscando entre los viejos discos, encontré uno bastante destrozado a un precio razonable. Un viejo sencillo, destrozado, de 45 rpm con 2 canciones por cara de Oema Lobi, que así se hacía llamar el grupo. El nombre y la raza y estética de sus integrantes me hizo suponer, erróneamente, que se trataba de una banda africana. Abrí los ojos como un queso cuando vi que en realidad que se trataba de un disco surinamés, editado por el sello flamenco Disco Amigo. A pesar de andar detrás de un disco del "famoso" Carlo Jones desde hacía tiempo, no tenía ningún álbum de este país y, como muestra, me interesaba tenerlo. No disponía de mucho tiempo y el giradiscos de la tienda estaba ocupado, así que hice algo a lo que ya había recurrido en alguna ocasión y siempre con buenos resultados: comprar a ciegas. Nada más llegar a casa encendí el equipo. En cuanto la aguja empezó a deslizarse suavemente por los finos surcos del disco, la habitación se llenó con la calidez de esta melodía:


¡Voilá! Se trataba de música kaseko, un estilo musical, en principio basado en la percusión, nacido en la Guyana holandesa. Había leído mucho de este género, pero nunca lo había escuchado.

No he encontrado nada de información sobre el grupo, aunque en YouTube se pueden escuchar muchas canciones suyas. A pesar de la aparente rareza y de la falta de información en linea, no puedo rendirme y he de convocar a los (pocos) lectores del blog para que, si saben algo, se animen y nos comenten sobre el grupo o sobre temas relacionados. Al fin y al cabo alguien tuvo que traerlo a España.

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