De Cuba a Centroamérica, pasando por el Sáhara.
Incluso en lo relativo a la música de raíz -en teoría menos afectada por los subidones comerciales del verano y por lo que chana en Mujeres y Hombres y Viceversa- todo está sujeto a la moda y a los gustos pasajeros. Un caso destacado es el de la música tuareg. La cosa empezó fuerte con el salto a la fama del grupo Tinariwen, después del cual el grupo tocó en WOMAD, The Roll Back Malaria Concert, Africa Calling… Llevaron el blues sahariano por todo el globo. Unos años más tarde, Real World Records, sello insignia de la fiebre por la música étnica de principios de los 90, lanza Ishumar, del grupo Toumast. Y más de lo mismo. De momento, quizá una simple casualidad. Pero ahora, el joven sello Cumbancha ha publicado un album de Bombino, un joven berebere cuya música cuadra exactamente con el estilo intimista, nacionalista y reivindicativo de los dos grupos anteriores. No creo que sea una coincidencia, va a ser que la pela manda, incluso en lo más alejado de lo que podemos llamar música comercial. Esto es, por cierto, absolutamente lógico y normal.
Pero no queda ahí la cosa. Hay más ejemplos, y uno de los más recientes es el bum protagonizado por la música garífuna. Hasta ese momento, y aunque siempre habrá algún fulano que lo niegue, los garinagu eras unos desconocidos para los europeos. En 2007, Andy Palacio, el rey de la música popular de Belice, publicó en Cumbancha Wátina. Este disco pegó un petardazo sólo comparable al de Buena Vista Social Club: Disco del año en World Music Charts Europe, Global Rythm, Songlines, National Geographic Music, primer álbum internacional en Amazon; Palacio elegido Artista para la Paz de la UNESCO, mejor artista de las Américas en los premios de la BBC 3… Al año siguiente, el mismo sello saca Umalali, un disco en el que las mujeres garífunas cantan canciones tradicionales. Desgraciadamente, un infarto acaba demasiado pronto con la vida de Andy Palacio… ¡y Real World Records publica en 2011 un trabajo del también garífuna Aurelio Martínez en su honor!
Son bastantes casos y todo apunta a que estas fiebres repentinas seguirán apareciendo. En los últimos años he visto un interés inusual por la música balcánica, aupado, entre otras cosas, por el éxito de fanfarrias como Fanfare Ciocărlia y la fusión con música electrónica.
¿Quién será el siguiente bendecido?

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